Desierto

 Juegan con mi alma como si les perteneciera. Así decía la serpiente en el desierto gris. El sol quemaba fuerte e incineraba las ideas. Quemando todo rastro de humanidad. Los bucles seguían consumiendo a la humanidad. No había un solo silencio en esta máquina. No se escucha con el ruido. No te oigo ni me escucho a mi mismo. Sólo la sinfonía del caos asoma fugaz por los cristales del alma.

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