Ruido de arena cayendo en el agua de lirios. Arena de la piel del mar. Suave como el sol en la noche puesto en la luna. Frágil como los ojos de la luz.
Una criatura mística es el Akachikow. Cuando menos lo esperas estás dentro de su sueño. Divagando por los mundos, atravesando las aguas de la inmensidad. Conociendo tus otros destinos, tus otras vidas, las que fueron y las que no. Es el deseo de todo mortal vivir ese sueño. Nadie quiere despertar de él.
La figura de aquel antiguo edificio, hace sombras en la pared vecina. Las formas danzan al compas de la luz y brotan de los ladrillos, cobrando vida propia. Salen a caminar las casas y los faroles, mientras que el sol brille en el día. Al llegar la noche se convierten en el aire del lugar, junto con la neblina.
Las ideas son mas rápidas que la luz, viajan por el sinfín de patrones hasta verte aquí. Leyendo o escribiendo esto. Cada fractal que veo me aburre, siempre todo danzando al compas de la lógica. Los colores, las formas e ideas son siempre las mismas, no importa donde estés. Nada cambió desde el origen y la semilla del universo sigue produciendo los mismos resultados. Todos lo ven, lo dicen los poetas, lo callan los demás.
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